Cómo cambiar un grifo: guía paso a paso sin necesidad de fontanero

Cambiar un grifo es una de esas tareas que mucha gente da por imposible sin llamar a un profesional. Y la verdad es que no tiene ningún misterio. Con las herramientas adecuadas y siguiendo los pasos en orden, cualquier persona puede hacerlo en menos de una hora. Te lo explico todo desde cero.


Antes de empezar: identifica qué tipo de grifo tienes

No todos los grifos son iguales y antes de comprar uno nuevo tienes que saber cuál tienes para no equivocarte.

Grifo monomando — El más habitual hoy en día. Tiene una sola palanca que controla tanto la temperatura como el caudal. Si mueves la palanca hacia los lados cambias entre frío y caliente, y si la subes o bajas controlas cuánta agua sale.

Grifo bimando — Dos mandos separados, uno para el agua fría y otro para la caliente. Más habitual en casas antiguas. Si tu lavabo o fregadero tiene dos agujeros en lugar de uno, tienes un grifo bimando.

Grifo termostático — El que mantiene la temperatura fija aunque cambie la presión del agua. Lo verás más en duchas que en lavabos o cocinas. Tiene dos mandos, uno para temperatura y otro para caudal.

Lo importante es comprar el mismo tipo que tenías para que encaje en los orificios que ya hay. Si cambias de monomando a bimando o al revés necesitarás hacer obra, y eso ya es otro asunto.


Paso 1: Cierra el agua antes de tocar nada

Esto es lo primero y lo más importante. Nunca empieces a aflojar nada sin haber cerrado el agua antes.

Debajo del lavabo o del fregadero hay dos llaves de paso pequeñas, una para el agua fría y otra para la caliente. Ciérralas girando hacia la derecha hasta que no giren más.

Si no tienes llaves de paso debajo — cosa habitual en casas antiguas — tendrás que cerrar la llave general del piso. Suele estar en el cuarto de contadores o en el armario de la entrada.

Una vez cerradas las llaves, abre el grifo para vaciar el agua que queda en las tuberías. Así evitas que te caiga agua encima cuando desconectes los latiguillos.


Paso 2: Desconecta los latiguillos

Los latiguillos son los tubos flexibles que conectan las tuberías de agua fría y caliente con el grifo. Están debajo del fregadero o lavabo y se ven claramente.

Con una llave inglesa o llave fija de su medida — también puede valer un pico de loro — afloja las tuercas de los latiguillos. Primero por arriba, donde se conectan al grifo, y luego por abajo, donde se conectan a las llaves de paso.

Ten un trapo a mano porque siempre queda algo de agua en los tubos.


Paso 3: Quita el grifo viejo

Una vez desconectados los latiguillos, el grifo está sujeto al lavabo o encimera por una tuerca grande que está debajo. Esta es la parte más incómoda de todo el proceso porque el espacio es muy reducido y hay que meter los brazos en un sitio bastante complicado.

Para llegar a esa tuerca necesitas una llave de lavabo — también llamada llave de cubo larga. Es una herramienta específica para esto, con un mango largo y una cabeza que encaja en la tuerca aunque esté muy adentro. Sin ella es muy difícil, con ella es cosa de un minuto.

Afloja la tuerca, retira el grifo viejo y aprovecha para limpiar bien la zona. En grifos muy viejos la junta de la base se queda pegada a la encimera — con un destornillador plano haciendo palanca se despega sin problema.


Paso 4: Coloca el grifo nuevo

Saca el grifo nuevo de la caja. Normalmente viene con su junta de goma para la base incluida — compruébalo antes de empezar por si acaso.

Introduce el grifo por el agujero del lavabo o encimera, coloca la junta en la base para que quede bien sellado, y desde abajo aprieta la tuerca de sujeción. No hace falta apretar con una fuerza exagerada — bien apretado pero sin pasarte, que las tuercas de plástico se rompen si te excedes.


Paso 5: Conecta los latiguillos nuevos

Aprovecha el cambio de grifo para poner latiguillos nuevos aunque los viejos parezcan en buen estado. Son muy baratos y es una fuente de fugas futura que evitas por poco dinero.

Antes de enroscar los latiguillos, da unas vueltas de cinta de teflón a las roscas. El teflón rellena los huecos microscópicos de la rosca y evita que gotee por ahí. No hace falta envolver mucho — tres o cuatro vueltas en el sentido de la rosca es suficiente.

Conecta los latiguillos: el de agua fría a la llave de paso fría y el de agua caliente a la de caliente. Aprieta bien con la llave inglesa o llave fija.


Paso 6: Abre el agua y comprueba que no hay fugas

Abre las llaves de paso despacio y deja que el agua llene las tuberías. Luego abre el grifo y comprueba que sale agua con normalidad.

Ahora revisa bien todas las conexiones. Seca todo con un trapo y observa si aparece humedad en algún punto. Si ves que gotea por alguna rosca, cierra el agua y aprieta un poco más esa conexión. Si sigue goteando después de apretar, cierra el agua, desenrosca, añade más teflón y vuelve a enroscar.


Consejos para no cometer errores

Con los años he visto los mismos fallos una y otra vez. Estos son los que más se repiten:

No cerrar bien el agua antes de empezar — Parece obvio pero pasa. Comprueba que las llaves de paso están completamente cerradas antes de aflojar cualquier cosa.

No cambiar los latiguillos — Si el grifo tenía años, los latiguillos también. Cámbialos siempre que cambies el grifo.

No usar teflón en las roscas — Sin teflón es muy fácil que quede un goteo pequeño en la rosca que con el tiempo se convierte en un problema mayor.

Comprar un grifo del tipo equivocado — Comprueba antes cuántos agujeros tiene tu lavabo o encimera y qué tipo de grifo encaja.

No revisar las llaves de escuadra — Si las llaves de paso bajo el lavabo están duras, oxidadas o gotean, es el momento perfecto para cambiarlas también. Así no tienes que volver a abrir todo más adelante.


Herramientas y materiales necesarios

Aquí te dejo lo que uso yo para este tipo de trabajo:

Llave inglesa — Para aflojar y apretar las tuercas de los latiguillos. Imprescindible en cualquier trabajo de fontanería. La uso a diario y es la herramienta que más veces cojo en el taller.
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Pico de loro — Cuando la llave inglesa no llega bien por el espacio reducido, el pico de loro se adapta a cualquier medida de tuerca y da mucho más agarre. Lo tengo en la caja desde hace años y no falta nunca.
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Destornillador plano — Para despegar la junta vieja de la base del grifo si está pegada a la encimera, y para algunas piezas según el modelo.
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Destornillador de estrella — Algunos modelos de grifo llevan tornillos de estrella para sujetar la maneta. Comprueba el tuyo antes de empezar.
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Latiguillos de repuesto — Cámbialos siempre que cambies el grifo. Son la pieza más barata de toda la fontanería y la fuente de fugas más habitual si se dejan viejos.
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Grifos — elige el tuyo según dónde va y qué tipo necesitas

Para la ducha:

Para el lavabo:

Para la cocina:


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